Quisiera recordar cómo se desencadenó todo pero no lo consigo,me viene a la memoria que nos enfadamos porque él no quería jugar y yo como una niña caprichosa estuve insistiendo e insistiendo, cómo sólo obtuve negativas me marché de casa dando un portazo con rabia. Camino de la calle, en el ascensor coloqué la camisa blanca que llevaba por dentro de mi faldita corta de vuelo que estaba un poco marchita, las horquillas en mi pelo y abroché mis zapatos de tacón, mientras, intentaba calmarme aunque sin suerte pensando en mi próximos pasos.
Salí del portal e impulsivamente tiré de agenda y marqué el primer número que podría valerme para ese momento de desahogo brutal que necesitaba, tuve suerte ya que el interlocutor cogió el teléfono rápido, al marcar dos tonos, con voz de sorpresa pero agradable, me invitó a hacerle una visita. No lo pensé, cogí el metro y en diez minutos estaba en su casa, en la que no estaba desde hacía más de dos años. Llamé a la puerta de la vivienda y me abrió, sonriente, me hizo pasar.
Me esperaba tomando una copa y sin decirme nada me puso boca abajo sobre sus rodillas y comenzó a azotarme. A través del reflejo del suelo de madera yo podía ver cómo su mano se dirigía hacia mis nalgas prediciendo cuándo iba a ser el próximo azote, esto unido a la falta de ritmo e intensidad hacía que cada vez me aburriera más y más, y en lugar de distraerme no paraba de pensar en la discusión que había tenido hacía menos de una hora.
Después de unos cuantos azotes más y un vaso de agua, volví sobre mis pasos a casa , seguía acumulando la sensación de tristeza terrosa que invadía toda mi alma, un vacío que me anudaba el estómago y sin haberme podido deshacer de la ansiedad que me retorcía y una sensación de culpabilidad que no era capaz de manejar llegué de nuevo al hogar.
Y que sucedió luego, él te esperaba?
ResponderEliminarLuego sucedió lo que tenía que suceder ... no se puede contar.
EliminarIgual no doy una eh!, pero por mi experiencia sé que, a veces, buscamos en otro lo que no nos dió el interesado, y, el problema no se soluciona, sino que se agrava, y la sensación que te queda es triste y muy desagradable.
ResponderEliminarAnimo y saludos
Ohma, yo soy una experta en provocar estas situaciones, no es algo de lo que me sienta orgullosa.
EliminarUn beso
Si que son azotes muy tristes..... Diálogo, estimada, sólo eso puedo recomendarle.
ResponderEliminarComunicación y diálogo es la práctica más recomendable en este tipo de prácticas Monsieur, gracias por la visita y el regalo del comentario.
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