Porque es tocando fondo, aunque sea en la amargura y la degradación, donde uno llega a saber quién es, y donde entonces empieza a pisar firme.
La Vieja Sirena. José Luis Sampedro
4/09/2013
3/21/2013
Poema de Amor Prohibido
Hoy, 21 de Marzo es el Día Internacional de la Poesía, para celebrarlo me gustaría compartir un poema de Jose Ángel Buesa, poeta romántico del siglo XX.
Dedicado muy especialmente a los Amores Clandestinos con mayúsculas..
Solo tú y yo sabemos lo que ignora la gente
al cambiar un saludo ceremonioso y frío,
porque nadie sospecha que es falso tu desvío,
ni cuánto amor esconde mi gesto indiferente.
Solo tú y yo sabemos porqué mi boca miente,
relatando la historia de un fugaz amorío;
y tú apenas me escuchas y yo no te sonrío…
y aún nos arde en los labios algún beso reciente.
Solo tú y yo sabemos que existe una simiente
germinando en la sombra de este surco vacío,
porque su flor profunda no se ve, ni se siente.
Y así, las dos orillas, tu corazón y el mío,
pues, aunque las separa la corriente de un río,
por debajo del río se unen secretamente.
al cambiar un saludo ceremonioso y frío,
porque nadie sospecha que es falso tu desvío,
ni cuánto amor esconde mi gesto indiferente.
Solo tú y yo sabemos porqué mi boca miente,
relatando la historia de un fugaz amorío;
y tú apenas me escuchas y yo no te sonrío…
y aún nos arde en los labios algún beso reciente.
Solo tú y yo sabemos que existe una simiente
germinando en la sombra de este surco vacío,
porque su flor profunda no se ve, ni se siente.
Y así, las dos orillas, tu corazón y el mío,
pues, aunque las separa la corriente de un río,
por debajo del río se unen secretamente.
Qué ganas de Mediterráneo ...
3/06/2013
Insomnio
Cae la noche y la penumbra insolente que me acecha
salta hacia mis sábanas arrugadas.
Vago como una cautiva que huye de los ecos sordos de mis murmullos
por la llanura de mis desvelos.
Si acaso me muevo,
me rebelo tímidamente en una batalla
en la que sé que seré la vencida.
Los libros de hojas no escritas, ya no me consuelan,
parecen un viajero cansado esperando
en una estación oscura y pestilente ese tren que nunca pasa.
Me refugio en el recuerdo de azoteas rotas
el sonido hueco de la partida que doy por perdida hacia el vacío de un pasillo interminable.
No quiero tomar las pastillas que harán efecto en mi negrura cuando es demasiado tarde.
Un día me regalaré un mañana.
salta hacia mis sábanas arrugadas.
Vago como una cautiva que huye de los ecos sordos de mis murmullos
por la llanura de mis desvelos.
Si acaso me muevo,
me rebelo tímidamente en una batalla
en la que sé que seré la vencida.
Los libros de hojas no escritas, ya no me consuelan,
parecen un viajero cansado esperando
en una estación oscura y pestilente ese tren que nunca pasa.
Me refugio en el recuerdo de azoteas rotas
el sonido hueco de la partida que doy por perdida hacia el vacío de un pasillo interminable.
No quiero tomar las pastillas que harán efecto en mi negrura cuando es demasiado tarde.
Un día me regalaré un mañana.
2/26/2013
El Víbora
Recuerdos de entrada en la adolescencia, cuando era una lectora ávida de todo lo que cayera en mis manos.
Un día, cerca de casa encontré una colección completa de la famosa revista El Víbora.
Yo me escondía en un rincón de mi casa o decía que me iba a jugar al campo para que nadie me encontrara, llevándome esas revistas sórdidas en la mochila sin que nadie me las encontrara.
Para mí era un placer secreto ponerme a leer aquellas viñetas tan lejanas a mi universo que me mostraban historias libertinas, mundanas, de colores, descarriados, chungos, mujeres de buen malvivir, héroes y villanos.
El Víbora forma parte de mis descubrimientos de la pubertad y creo que algunas historias se quedaron en mi retina, estando aún presentes en mis fantasías.
Un día desaparecieron esas revistas que tenía guardadas en mi escondite, unas rocas en medio del monte y nunca más supe de ellas. Ojalá fuera otro adolescente perdido que convirtió estas revistas en su tesoro.
Quizá mis orígenes fetish despertaron allí, quizá mi gusto por lo sórdido, quizá ser exploradora, quizá por ser un día la protagonista de estas historias, ... o quizá no tenga nada que ver ...Quién sabe ...
Un día, cerca de casa encontré una colección completa de la famosa revista El Víbora.
Yo me escondía en un rincón de mi casa o decía que me iba a jugar al campo para que nadie me encontrara, llevándome esas revistas sórdidas en la mochila sin que nadie me las encontrara.
Para mí era un placer secreto ponerme a leer aquellas viñetas tan lejanas a mi universo que me mostraban historias libertinas, mundanas, de colores, descarriados, chungos, mujeres de buen malvivir, héroes y villanos.
El Víbora forma parte de mis descubrimientos de la pubertad y creo que algunas historias se quedaron en mi retina, estando aún presentes en mis fantasías.
Un día desaparecieron esas revistas que tenía guardadas en mi escondite, unas rocas en medio del monte y nunca más supe de ellas. Ojalá fuera otro adolescente perdido que convirtió estas revistas en su tesoro.
Quizá mis orígenes fetish despertaron allí, quizá mi gusto por lo sórdido, quizá ser exploradora, quizá por ser un día la protagonista de estas historias, ... o quizá no tenga nada que ver ...Quién sabe ...
2/10/2013
Surrounded by No One
Foto de Margaret De Lange.
Ella yace de espaldas al mundo, desprotegida, en su privada soledad, quizá está desvelada o descansando de sus pesadillas.
Nos va mostrando su puerta de atrás quizá solo a nosotros o quizá a sus posibles acompañante/s, despojándose de las capas-cargas superfluas que la molestan.
Intuimos quizá el sentido de la escena.
1/28/2013
(Hurt Me, Hurt Me) But the Pants Stay On
Duermo entre desvelos en una cama que no es la mía con alguien que conocí en algún lugar que no quiero recordar.
Estoy de lado, medio despierta en el amanecer de un Madrid en domingo. La luz de la mañana se va filtrando por la ventana de la habitación. Empiezo a vislumbrar en la pared un póster de Samantha Fox un poco ajado por el paso del tiempo, una foto en la que ella está exhibiendo sus tetas y que parece que está mirándome fijamente.
Mi amante casual se acerca a mí, estoy de espaldas y empieza a frotarse de una forma tosca y burda contra mi cuerpo. Yo no me doy la vuelta, permanezco inmóvil. Noto su polla que cada vez se va poniendo más dura pegada a mi culo y que empieza a maniobrar para intentar clavármela.
Empieza poco a poco tímidamente a abrirse paso con sus manos en mis nalgas, cada vez noto su polla más dura y caliente cerca de mí, su verga se orienta y encuentra el sendero adecuado hacia mi túnel.
Empieza a disparar, moviendo sus caderas dardos envenenados contra mi culo, hasta que acierta con el agujero correcto. Sé que ya me ha encontrado. Sus manos se agarran a mis hombros y empuja aún más fuerte.
Quieta, no puedo hacer otra cosa que quedarme hipnotizada mirando a Samantha, mientras él atraviesa mis entrañas.
Se me escapa un grito que ahogo pero sigo haciéndome la dormida.
Ensancho y abro mi culo, arqueo mis piernas para que él siga taladrando mi ano con el deseo de sus balas horadando mi existencia.
Escucho sus jadeos, estoy muerta, inmóvil y le dejo hacer.
Se mueve cada vez más rápido.
Noto que mis ojos se humedecen y se llenan de lágrimas, muerdo mi labio inferior con fuerza y lanzo mi plegaria a la cantante para que el tipo acabe pronto. Ahora veo su cara con una mueca extraña.
Él tira de mi pelo y lleva mi cabeza hacia atrás, noto un último esfuerzo, más pesado, un estertor, un gruñido y nada más, sólo el silencio.
Respiro aliviada.
Mi culo chorrea su líquido pegajoso que se escapa hacia mis piernas. Se separa de mí, noto que se da la vuelta y no me habla.
Yo sigo de espaldas, no me atrevo a decir nada. Permanezco inmóvil, muda, avergonzada, sigo hipnotizada mirando a la inglesa sin poder decir nada.
Fuera ya se ha hecho de día en la ciudad encantada.
Estoy de lado, medio despierta en el amanecer de un Madrid en domingo. La luz de la mañana se va filtrando por la ventana de la habitación. Empiezo a vislumbrar en la pared un póster de Samantha Fox un poco ajado por el paso del tiempo, una foto en la que ella está exhibiendo sus tetas y que parece que está mirándome fijamente.
Mi amante casual se acerca a mí, estoy de espaldas y empieza a frotarse de una forma tosca y burda contra mi cuerpo. Yo no me doy la vuelta, permanezco inmóvil. Noto su polla que cada vez se va poniendo más dura pegada a mi culo y que empieza a maniobrar para intentar clavármela.
Empieza poco a poco tímidamente a abrirse paso con sus manos en mis nalgas, cada vez noto su polla más dura y caliente cerca de mí, su verga se orienta y encuentra el sendero adecuado hacia mi túnel.
Empieza a disparar, moviendo sus caderas dardos envenenados contra mi culo, hasta que acierta con el agujero correcto. Sé que ya me ha encontrado. Sus manos se agarran a mis hombros y empuja aún más fuerte.
Quieta, no puedo hacer otra cosa que quedarme hipnotizada mirando a Samantha, mientras él atraviesa mis entrañas.
Se me escapa un grito que ahogo pero sigo haciéndome la dormida.
Ensancho y abro mi culo, arqueo mis piernas para que él siga taladrando mi ano con el deseo de sus balas horadando mi existencia.
Escucho sus jadeos, estoy muerta, inmóvil y le dejo hacer.
Se mueve cada vez más rápido.
Noto que mis ojos se humedecen y se llenan de lágrimas, muerdo mi labio inferior con fuerza y lanzo mi plegaria a la cantante para que el tipo acabe pronto. Ahora veo su cara con una mueca extraña.
Él tira de mi pelo y lleva mi cabeza hacia atrás, noto un último esfuerzo, más pesado, un estertor, un gruñido y nada más, sólo el silencio.
Respiro aliviada.
Mi culo chorrea su líquido pegajoso que se escapa hacia mis piernas. Se separa de mí, noto que se da la vuelta y no me habla.
Yo sigo de espaldas, no me atrevo a decir nada. Permanezco inmóvil, muda, avergonzada, sigo hipnotizada mirando a la inglesa sin poder decir nada.
Fuera ya se ha hecho de día en la ciudad encantada.
1/21/2013
8 minutos y 19 segundos
499 segundos: 8 minutos y 19 segundos que es el tiempo que tarda en llegar los rayos de luz del Sol a la Tierra.
Luz vieja alborotada que nos ilumina la cara y en mi caso todo el cuerpo que lo tengo desprotegido.
Llevo más de 480 segundos de rodillas, desnuda, dándote la espalda cara a la pared, contando cada 5 segundos que pasan, bajito, porque no he sabido darte la respuesta que esperabas, que debía saber.
Miro al suelo, manos atrás. Cuento concentrada. 100, 105, 110 ...
Me has ajustado la correa un poco fuerte, no me quejo, noto mi lengua seca, estropajosa, trago saliva ... das de beber a tu cautiva un trago de agua.
Estoy en mí, en algún lugar mío, sólo mío, ensimismada, abstraída.
Escucho tus pasos detrás de mí, te presiento, también escucho el sonido del hielo que se agita en el corazón del vaso de whisky que bebes. Siento un escalofrío que recorre mi espalda, no me interrumpes, casi deseo que no lo hagas, necesito estar concentrada.
Agarras la correa y la tensas un poco, solo un poco más. Resoplo, sensación de asfixia y un pie tuyo aterriza suavemente en mi hombro izquierdo. Siento un ligero peso en él, aumentas la presión y me venzo hacia un lado, pero para mi sorpresa en el último momento das un tirón a la correa y mi cuerpo vuelve a inclinarse para recuperar mi posición arrodillada.
No te miro, no me atrevo a mirarte a la cara, mantengo mi mirada fija en el cronómetro, no me miras, no me hablas ...
Me has perdonado la vida otra vez, por eso sigo contando, presa inmóvil en mi castigo... 200, 205, 210 ...
Sigues dando vueltas, das tironcitos a la cadena que nos une, yo estoy en una cloaca, sucia, sudada, sigo contando ... esperando la próxima embestida 300, 305, 310 ...
Me colocas en posición, a cuatro, ahora lo único que veo son los números que marca el cronómetro digital que están enfrente de mi cara, muy cerca, sigo cantando números como si no hubiera otra tarea más importante en mi vida. 340, 345, 350 ...
Empiezas a estampar sin compasión la pala en mis nalgas, acompasas mi cuenta atrás con tus explosiones, mi piel enrojece, estalla, mi excitación se dispara.
Tengo la extraña sensación de que ya no me pertenece mi cuerpo.Me encuentro en algún lugar dentro de mí donde sólo tú me acompañas. Pierdo la cuenta, no importa, ya da igual.
En estos momentos soy una mezcla de humedad, amordolor, placer y calor. 450, 600, 525, me bailan los números. Los chasquidos contra mi piel resuenan en mi cabeza.
No sé en qué momento paras la azotaina pero poco a poco vuelvo a mí. Ya he tenido suficiente por hoy, aunque no he rogado para que pararas.
Te agachas y me quitas la correa y te miro por primera vez a los ojos, orgullosa por la lección bien aprendida.
El reloj hace tiempo que dejó de marcar los segundos.
Luz vieja alborotada que nos ilumina la cara y en mi caso todo el cuerpo que lo tengo desprotegido.
Llevo más de 480 segundos de rodillas, desnuda, dándote la espalda cara a la pared, contando cada 5 segundos que pasan, bajito, porque no he sabido darte la respuesta que esperabas, que debía saber.
Miro al suelo, manos atrás. Cuento concentrada. 100, 105, 110 ...
Me has ajustado la correa un poco fuerte, no me quejo, noto mi lengua seca, estropajosa, trago saliva ... das de beber a tu cautiva un trago de agua.
Estoy en mí, en algún lugar mío, sólo mío, ensimismada, abstraída.
Escucho tus pasos detrás de mí, te presiento, también escucho el sonido del hielo que se agita en el corazón del vaso de whisky que bebes. Siento un escalofrío que recorre mi espalda, no me interrumpes, casi deseo que no lo hagas, necesito estar concentrada.
Agarras la correa y la tensas un poco, solo un poco más. Resoplo, sensación de asfixia y un pie tuyo aterriza suavemente en mi hombro izquierdo. Siento un ligero peso en él, aumentas la presión y me venzo hacia un lado, pero para mi sorpresa en el último momento das un tirón a la correa y mi cuerpo vuelve a inclinarse para recuperar mi posición arrodillada.
No te miro, no me atrevo a mirarte a la cara, mantengo mi mirada fija en el cronómetro, no me miras, no me hablas ...
Me has perdonado la vida otra vez, por eso sigo contando, presa inmóvil en mi castigo... 200, 205, 210 ...
Sigues dando vueltas, das tironcitos a la cadena que nos une, yo estoy en una cloaca, sucia, sudada, sigo contando ... esperando la próxima embestida 300, 305, 310 ...
Me colocas en posición, a cuatro, ahora lo único que veo son los números que marca el cronómetro digital que están enfrente de mi cara, muy cerca, sigo cantando números como si no hubiera otra tarea más importante en mi vida. 340, 345, 350 ...
Empiezas a estampar sin compasión la pala en mis nalgas, acompasas mi cuenta atrás con tus explosiones, mi piel enrojece, estalla, mi excitación se dispara.
Tengo la extraña sensación de que ya no me pertenece mi cuerpo.Me encuentro en algún lugar dentro de mí donde sólo tú me acompañas. Pierdo la cuenta, no importa, ya da igual.
En estos momentos soy una mezcla de humedad, amordolor, placer y calor. 450, 600, 525, me bailan los números. Los chasquidos contra mi piel resuenan en mi cabeza.
No sé en qué momento paras la azotaina pero poco a poco vuelvo a mí. Ya he tenido suficiente por hoy, aunque no he rogado para que pararas.
Te agachas y me quitas la correa y te miro por primera vez a los ojos, orgullosa por la lección bien aprendida.
El reloj hace tiempo que dejó de marcar los segundos.
1/19/2013
Versos inversos
Sufro porque viertas de forma inmediata
la amargura de tus entrañas en mi garganta.
Suplico porque estrelles contra mis nalgas,
tu sucia mano llena de la violencia que me restaña.
Fusila contra mi corrupta alma,
el disparo de tus iracundas balas.
Castiga mi diletante espera con la promesa
de un feroz mordisco interior.
Reviéntame la cara con todo tu amordolor,
y mientras supura en mis oídos tus aullidos de cabrón.
la amargura de tus entrañas en mi garganta.
Suplico porque estrelles contra mis nalgas,
tu sucia mano llena de la violencia que me restaña.
Fusila contra mi corrupta alma,
el disparo de tus iracundas balas.
Castiga mi diletante espera con la promesa
de un feroz mordisco interior.
Reviéntame la cara con todo tu amordolor,
y mientras supura en mis oídos tus aullidos de cabrón.
1/16/2013
Nuevo Mobiliario
Seguro que me mostraría más interesada en montar muebles si vinieran con estas instrucciones.
Espero que no me sobraran piezas como me pasa siempre ...
Espero que no me sobraran piezas como me pasa siempre ...
1/06/2013
En la calle del latido
Espejo de irrealidad el de tu beso ausente
Lo busco en cada imagen de ti que no veo
Descubriendo su sabor en cada palabra de tu presente
Disfrazas mis latidos en la calle del gemido
Y en la distancia de ese reflejo, vago sin sentido por la fantasía
que marcan tus ruegos pervertidos en el sendero incorrecto.
Te convierto en calle, en vereda y en paseo donde piso
Te desgarro y te renazco a cada latido que me lates
Te amamanto con mi amor valiente y caliente
Me vuelves animal cuando tú eres obediente flor.
En el acato de nuestro desacato revolucionaste mi pecado.
Y sin recato, como dos amantes que muestran sus
subterráneos improvisados,
nos fundimos, nos peleamos y nos besamos.
nóisrev II otaberrA
Lo busco en cada imagen de ti que no veo
Descubriendo su sabor en cada palabra de tu presente
Disfrazas mis latidos en la calle del gemido
Y en la distancia de ese reflejo, vago sin sentido por la fantasía
que marcan tus ruegos pervertidos en el sendero incorrecto.
Te convierto en calle, en vereda y en paseo donde piso
Te desgarro y te renazco a cada latido que me lates
Te amamanto con mi amor valiente y caliente
Me vuelves animal cuando tú eres obediente flor.
En el acato de nuestro desacato revolucionaste mi pecado.
Y sin recato, como dos amantes que muestran sus
subterráneos improvisados,
nos fundimos, nos peleamos y nos besamos.
nóisrev II otaberrA
1/03/2013
12/30/2012
Amalgamas
Desterrada la penumbra en tus besos y en tu piel
Aterrada tu piel bajo los besos en nuestra penumbra
Tres afiladas palabras que siempre, en ti,saben a miel
Gozándonos en nuestros roces,
Escalamos juntos a las azoteas de la luna e
Inventamos nuevos versos de nuestros ávidos sexos
fundiéndonos en el polvo de nuestros elementos.
Recibo cien azotes de tus labios sobre mí
Enredado en tu cadera curva y suave
dejo que me untes de melocoton y piña
lluvia blanca sobre piel desnuda
Y ruego que tu prometida lengua
me reciba llena de infinita ternura
Mientras, tu mano derecha agita alada
la trayectoria perfecta hacia mi entrepierna agitada.
Aterrada tu piel bajo los besos en nuestra penumbra
Tres afiladas palabras que siempre, en ti,saben a miel
Gozándonos en nuestros roces,
Escalamos juntos a las azoteas de la luna e
Inventamos nuevos versos de nuestros ávidos sexos
fundiéndonos en el polvo de nuestros elementos.
Recibo cien azotes de tus labios sobre mí
Enredado en tu cadera curva y suave
dejo que me untes de melocoton y piña
lluvia blanca sobre piel desnuda
Y ruego que tu prometida lengua
me reciba llena de infinita ternura
Mientras, tu mano derecha agita alada
la trayectoria perfecta hacia mi entrepierna agitada.
12/29/2012
Me gusta ser una zorra. Las Vulpess
Si tú me vienes hablando de amor,
que dura la vida, cual caballo me guía
permíteme que te de mi opinión.
Mira imbécil que te den por culo.
Me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra
Eh, oh, ah, ah
Ay ay ay ay ay cabrón!
Prefiero masturbarme, yo sola en mi cama,
antes que acostarme con quien me hable del mañana.
Prefiero joder con ejecutivos,
que te dan la pasta y luego vas al olvido.
Me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra
Eh, oh, ah, ah
Ay ay ay ay ay cabrón!
Dejando ahora mi profesión,
te pido un deseo de corazón,
quiero meter un pico en la polla
a un cerdo carroza llamado Lou Reed.
Me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra…
que dura la vida, cual caballo me guía
permíteme que te de mi opinión.
Mira imbécil que te den por culo.
Me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra
Eh, oh, ah, ah
Ay ay ay ay ay cabrón!
Prefiero masturbarme, yo sola en mi cama,
antes que acostarme con quien me hable del mañana.
Prefiero joder con ejecutivos,
que te dan la pasta y luego vas al olvido.
Me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra
Eh, oh, ah, ah
Ay ay ay ay ay cabrón!
Dejando ahora mi profesión,
te pido un deseo de corazón,
quiero meter un pico en la polla
a un cerdo carroza llamado Lou Reed.
Me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra
me gusta ser una zorra…
12/13/2012
Vamos a ser felices
Vamos a ser felices un rato, vida mía,
aunque no haya motivos para serlo, y el mundo
sea un globo de gas letal, y nuestra historia
una cutre película de brujas y vampiros.
Felices porque sí, para que luego graben
en nuestra sepultura la siguiente leyenda:
"Aquí yacen los huesos de una mujer y un hombre
que, no se sabe cómo, lograron ser felices
diez minutos seguidos."
Luis Alberto de Cuenca
12/09/2012
Nocturnos
los sueños se enardecen y se hacen carne,
ausencia de tus besos,
abrazos que se disuelven en un mar de brazos inexistentes,
espuma que flagela mi playa de ausencias perennes,
soledad,
silencio,
deseo,
mala suerte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








